En Política, Economía, Justicia, Religión y Mercado, lo que conocemos en el Capitalismo español, y es ancestral, con lasa derecha y extrema derecha, es la SIMBIOSIS que se establece entre ellos. El Diccionario de M. Moliner define en su segunda acepción la palabra Simbiosis como; “asociación de personas u organismos sociales de los que, cada uno, con sus cualidades o circunstancias propias, ayuda al otro”, esta definición los retrata perfectamente.
Los que ya somos octogenarios vivimos y sufrimos la Simbiosis del fascismo franquista entre el Capital, el Ejército, la Policía Social, el Poder Judicial, la Religión Católica, y de qué manera, y la Banca, teniendo como colofón de la Dictadura la imposición de la Monarquía, de larga tradición corrupta.
Aquella Simbiosis, por su eficacia en la mutua ayuda, le permitió al Régimen Dictatorial fascista casi cuarenta años (1936-1975), porque fue una relación muy estrecha entre todos los Organismos mencionados. Como venimos de aquel infierno que miles y miles de españolas y españoles sufrimos en propias carnes y cientos de miles fusilados y tirados en cunetas y fosas comunes, no podemos, a tenor de lo que está sucediendo, sino recordarlo permanentemente, porque ellos no hicieron Reconciliación, sabido es que “los Pueblos que olvidan su Historia están condenados a repetirla” y porque continuamos siendo los “Antípodas” en sentido figurado.
El desconocimiento y olvido de una considerable cantidad de ciudadanía española, especialmente de las dos últimas generaciones, se deslizan hacia esa orilla populista de los lanzallamas, las motosierras, la bomba atómica, la persecución y el fusilamiento, con una aparente inacción por parte de Organismos que debieran haber puesto coto hace mucho tiempo, porque la Democracia la están poniendo en peligro. Y permitiendo así que, los Simbiontes, continúen dominando y sacando provecho de su vida en común.
Esa Simbiosis del pasado, con la apertura a la Democracia a través de una Monarquía “Constitucional” impuesta, que no podemos olvidar por dos razones fundamentales; Una: por el antecedente de Reyes antecesores y por el Rey impuesto por la Dictadura fascista, con su reinado en la abundancia dineraria y sentimental, vergonzante, y defraudadora. Dos; porque aquel fascismo militante de la dictadura se puso la camisa blanca encima de la azul, con flechas rojas el día 21 de noviembre de 1975, y que continúan ese azul de la vieja camisa en sus siglas y sus principios, como si nada hubiere pasado, y con la misma Simbiosis de los cuarenta años entre los mismos Organismos Sociales ya mencionados.
En ese sentido figurado, los Antípodas somos el resto de la ciudadanía, estamos fuera de los intercambios simbióticos, porque los poderes fácticos (fáctico; basado en los hechos) y corruptos en España nunca cambiaron. Ni el Capital, ni el Político, ni buena parte del Judicial, ni el Religioso, por más que este último tenga pinceladas a favor de los antípodas. Podríamos relatar la continuidad simbiótica de la Iglesia con el color azul.
Estos poderes son ancestrales, lo sabemos por su Historia pasada y presente, por ello, estamos obligados a continuar recordándolo, lo que no se recuerda se va al olvido, y presentar la alternativa, porque “el análisis concreto de la realidad concreta” no puede ser más negativo, tanto en lo nacional, lo europeo y lo global.
Los “antípodas” tenemos el mejor arma para remover lo económico, lo social y lo político como es la unidad basada en un PROYECTO COMÚN BÁSICO entre las diversas Regiones, con sus peculiaridades, pero sobre la base de un denominador común que no debemos obviar, es la supervivencia para no morir siendo siempre los “antípodas”, es decir, continuar siendo siempre los de abajo.
En el Capitalismo la economía no la regulan los Gobiernos, pero menos aún si tienen tintes progresistas, como no la regula la “economía de libre mercado”, ni regula los precios la “ley de la oferta y la demanda”, porque para ello están los Oligopolios Mundiales, todo lo demás son eufemismos, retórica, desinformación y engaño. La evidencia es que si se consigue una subida de los salarios, que nunca se llega al nivel del costo de la vida, al poco tiempo el costo de la vida se incrementa de manera desproporcionada, es una advertencia del Capital, del Sistema, porque ellos jamás estarán dispuestos a una redistribución equitativa de la riqueza que producimos las clases trabajadoras. A nosotros, la clase trabajadora, tampoco nos interesa sostenerles en su «statu quo».
Esta filosofía del Capital reproduce y sostiene la Simbiosis con los demás Organismos que lo apoyan y viven de él y sus derivadas, haciendo creer, a través de sus medios de comunicación y sus voceros, que controlan con mayoría absoluta, que un Gobierno de progreso, como el actual que, con su mayoría ministerial, tampoco es para tirar cohetes, que es un Gobierno nefasto porque no controla la carestía de la vida, la pobreza infantil, la crisis habitacional de la clase trabajadora y demás contingentes para mejorar el nivel de bienestar (el bienestar social es un Eufemismo) potenciando así a la Derecha, Extrema Derecha y a los siervos del Capitalismo.
Por último, en la Izquierda, como si fuésemos aprendices, somos los “antípodas” que, en vez de seguir estando abajo, hay que ponerse en pie, unirse en base a ese Denominador Común y comenzar a andar hacia una sociedad más democrática, más justa y solidaria removiendo todo lo necesario para crear una simbiosis entre los antípodas.
Alfonso Romero.

