Feliz 2026 y ¡Viva la libertad carajo! Libertad para secuestrar niños o jefes de estado, retransmitir un genocidio, liarse a tiros en Minneapolis, o rivalizar por funerales.
Una memoria externa han traído los magos, sospechando que la interna está a punto de petar. Pero los jodíos olvidaron actualizar el antivirus, y la jodimos. Falla el cortafuegos, la mentira, siempre base del espanto, puso en marcha el ventilador y casi todo voló en un momento. Tiempo de patrones rotos, unos a lo Chuck Norris y otros a lo Greta Thunberg, Ada Colau o Javier Peña con Eco Esperanza.
El condensador de fluzo renquea y amenaza con dejarnos en este “ahora insólito” que solo queremos borrar, en retrotraernos a tiempos que solo queremos recordar, o avanzarnos al abismo, así que a la mierda el condensador y el fluzo, que no hay donde escapar, y otras herramientas habrá para hacer soportable, sostenible y feliz este vivir.
14 millones de estadounidenses se han quedado sin seguro médico básico por obra y gracia de su presidente Donal Trump, al que votaron, y sus calles se llenan de matones encapuchados o de policía a tiro limpio. Mientras, los pedófilos papeles de Epstein siguen ocultándole, secuestra al presidente de Venezuela y a Corina le dice que no.
Los que cubrieron y encubrieron a un Mazón que mientras follaba, o cantaba, o comía o lamía… gente se ahogaba, ahora piden la dimisión de Oscar Puente.
Los que dejaron morir a 7291 de nuestros mayores en las residencias mientras engrosan, obscena y criminalmente, sus cuentas corrientes y las de las sanguijuelas de la salud, compiten en funerales de estado, en exigir dimisiones, en acosar a periodistas, en sacudirse fiscales e inmigrantes, en permitir desahucios, recortar pensiones o multiplicar bulos. Y nunca falta un Felipe, el de “OTAN de entrada no y de salida tampoco” (¿recordáis?), llamando mercenario a Pedro Sánchez.
Más inteligencia y menos artificio, menos capital y más humanidad, un sencillo sistema de ecuaciones que permitiría una cadena de favores que cambiaría el mundo, porque se ponga como se ponga quien se ponga, esta barbarie debe acabar o acabamos, y ahí ya no hay miedo.
Miedo, siempre miedo: que tengamos miedo, que lo sintamos, que exportemos miedo y que lo importemos, que publicitemos miedo, que compremos miedo, que escondamos miedo…Porque su miedo es que no tengamos miedo. Keké vuelve pronto. Palestina, resiste. Gentes, buenas gentes del mundo empujad y arranquemos nosotras lo que nuestros gobiernos no defienden.
¡Qué buena la memoria externa que nos trajeron los magos!

