Recuperemos lo público

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Aunque parezca una obviedad hay que explicar a nuestros familiares, conocidos y en los puestos de trabajo, que nuestra Sanidad y Educación Públicas no tienen CUENTA DE RESULTADOS como en las Empresas privadas, es decir, beneficios económicos. Las cuentas de resultados de nuestra Sanidad Pública son los pacientes que cada año se curan y salvan muchas vidas, y a los estudiantes en la Educación Pública les preparan en su formación para el futuro, esto debería quedar muy claro y defenderlo con uñas y dientes.

Por contra, la Sanidad Privada está organizada como Empresa para obtener beneficios económicos con el mínimo coste, dato fundamental a tener en cuenta, por eso la Sanidad Privada es tan cara y en parte lo justifican con una suerte de espacios bien decorados y un tanto exquisitos, porque está incluido en el precio, salvo que las medicinas y otros complementos se pagan a parte.

De esto se deduce la gran incompatibilidad con nuestro sistema de Sanidad Pública. La totalidad de los servicios en la pública están subvencionados con las aportaciones de las Empresas y las/os trabajadores y están en relación a los ingresos de los contribuyentes, además, la sanidad pública es universal, quiere decir que todo residente en España tiene derecho a recibir atención sanitaria sin discriminación por motivos de ingresos o nacionalidad y está considerado un derecho fundamental. Es motivo de orgullo para todo español con conciencia universal de justicia social.

Podrá parecer extraño, pero esta es una forma socializada de los recursos en nuestro país, a la que se le podría llamar socialismo real, en ambos casos para la Sanidad y Educación públicas. Lejos queda la Sanidad Privada. Abundando en el socialismo democrático, cada cual aporta a las arcas públicas según sus posibilidades, y de éstas recibe de la Sanidad según sus necesidades y de la Educación según sus capacidades.

Por qué entonces se aprobó la Ley 15/1997 bajo el Título “Sobre nuevas formas de Gestión del Sistema Nacional de Salud (SNS)”. Fue publicada en el BOE el 26 de Abril de 1997 con el Gobierno de AZNAR (PP) y apoyada por el PSOE, con el voto en contra de IU (Izquierda Unida) encabezada por JULIO ANGUITA, que la definió con estas palabras: “están legalizando el robo, robando a los ciudadanos el derecho a la Salud para dárselo a sus amigos de Empresas Sanitarias”. El tiempo le acabó dando la razón.

Esta Ley, en su Exposición de motivos, dice: “que la prestación del Servicio Sanitario con medios ajenos se dará prioridad a los Establecimientos, Centros y Servicios sin carácter lucrativo” (¡vaya trampa!). Entonces ¿Cómo pueden obtener sus beneficios las Empresas privadas Adjudicatarias? El Hospital de Torrejón lo explica.

Pero hay más, en la Disposición adicional única, se establece en el Punto 2 lo siguiente: “Los Consorcios Sanitarios están sujetos al régimen de presupuestación, contabilidad y control de la Administración Sanitaria a la que están adscritos, sin perjuicio de su sujeción a lo previsto en la Ley Orgánica de 2/2012, de 27 de Abril, de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera. En todo caso se llevará a cabo una Auditoría de las Cuentas anuales que será responsabilidad del Órgano Central de la Administración Sanitaria a la que esté adscrito el Consorcio” (en este caso a las Comunidades Autónomas). La pregunta es simple ¿Están cumpliendo esta fiscalización las Comunidades Autónomas, son públicos los resultados y porqué se las ha financiado con millones extra?.

Nuestra Sanidad Pública en lo Público-Privado de las Autonomías que rige el PP están parasitadas, porque si lo del Hospital de Torrejón es grave, quizás lo siguiente lo sea mucho más. En el año 2021 el supermillonario Amancio Ortega donó dos Equipos Oncológicos Avanzados para mejorar el Tratamiento del Cáncer con Aceleradores de Protones, uno al Hospital Universitario La Paz y otro al Hospital Universitario de Fuenlabrada, estamos finalizando el 2025 y siguen sin estar en funcionamiento. ¿Cuántos pacientes de Cáncer podrían haber sido beneficiados, sanados e incluso no haber muerto, si estos equipos hubieran funcionado inmediatamente?

El PP es un Parásito social y político para la clase trabajadora, Predador y Putrefacto, sólo defiende la Propiedad Privada, es Posfranquista, y Puteros a carros. Con la letra P se conjuga muy bien lo que son.

También hay que recordar aquí al ínclito Felipe González Márquez, fue el primero en el inicio de las privatizaciones Industriales en nuestro país, entre 1982-1996, vendió Empresas Públicas como SEAT, ENASA (Pegaso, para jóvenes desinformados) parte de Telefónica, e impulsó de forma sistemática las privatizaciones en España, se alineó con el giro neoliberal de la época, privatizando grandes Empresas y sentando las bases para futuras ventas, antes que Jose M.ª Aznar continuara y finalizara el proceso de venta de la inmensa cantidad de Empresas Públicas. (Está publicado).

Vendieron la riqueza Industrial de nuestro país al Capital privado y Extranjero. Éstos son la calaña de patriotas que defienden al pueblo descamisado, que dijera su acólito Alfonso Guerra. Por esta razón, González y Aznar ocuparon puestos en los Consejos de Administración de Telefónica, Endesa, Repsol y Gas Natural, (Hoy Naturgy). Los Medios Públicos de Información, afines al pesebre, poco publicitaron.

Retomando la palabra Socialismo, qué pasaría si tuviésemos en Propiedad Pública una parte de las Eléctricas, una Banca, parte de las Gasísticas y de los Hidrocarburos, una Empresa Pública de Construcción de vivienda para la clase trabajadora y se actuara como con la Sanidad y la Educación…Sencillamente el nivel socioeconómico de la clase trabajadora mejoraría ostensiblemente.

Lo que relato no es una Utopía, tenemos las herramientas para recuperar Industrias Estratégicas para el Estado en nuestra Constitución. Querido lector, lo que digo lo puedes comprobar en el Título VII , Economía y Hacienda, Artículo 128 puntos 1. y 2.

El Neoliberalismo radical, con el fascismo rampante, desde Margaret Thatcher, propugnan minimizar el Estado, reduciéndolo a fortalecer las Fuerzas Armadas, la Banca, las grandes Corporaciones Económicas e Industriales, eludiendo Impuestos y que el Estado quede como garante para sus tropelías económicas, para el pueblo trabajador queda su estatus de clase explotada como siempre. Solo nos queda nuestra unidad como clase.

Alfonso Romero