La Comunidad de Madrid mantiene desde hace años un modelo, de la mal llamada “colaboración pública‑privada”, que ha ido situando a grandes corporaciones sanitarias —especialmente Quirón Salud y Ribera Salud— en el centro de la prestación de servicios públicos. Este esquema, defendido reiteradamente por los gobiernos autonómicos del Partido Popular, ha generado sobrecostes, conflictos laborales, investigaciones estatales e incluso sospechas de prácticas contrarias al interés público, según múltiples informaciones recientes.
A continuación, se presenta una visión crítica, basada en datos y noticias contrastadas, sobre cómo este modelo ha evolucionado hacia una interdependencia problemática entre el Gobierno de la Comunidad de Madrid y estas grandes empresas sanitarias.
1. Incrementos presupuestarios, opacidad y un modelo bajo sospecha
El Ministerio de Sanidad ha puesto bajo investigación a varios centros privados que gestionan hospitales públicos en Madrid, particularmente aquellos operados por Quirón Salud, tras detectar incrementos presupuestarios “de manera absolutamente obscena”, en palabras de la ministra de Sanidad Mónica García. La investigación, iniciada a raíz del escándalo del Hospital de Torrejón, se extendió al resto de hospitales en manos de Quirón al considerarse que ambos grupos —Quirón y Ribera— practican un “modus operandi que parasita el sistema público” con la connivencia del Gobierno regional.
El Ministerio cifra en más de 5.000 millones de euros la inyección de fondos públicos al Grupo Quirón por parte de la Comunidad de Madrid en los últimos años, equivalente a todo un presupuesto anual de sanidad pública de la región.
2. Problemas laborales y protestas en centros gestionados por Quirón.
La supuesta “excelencia” del modelo público‑privado madrileño contrasta con las fuertes protestas laborales que desde finales de 2025 han protagonizado trabajadores de centros operados por Quirón. En febrero de 2026, empleados del grupo se han manifestado frente a la Fundación Jiménez Díaz denunciando maltrato laboral, falta de diálogo y enriquecimiento empresarial a costa de la plantilla.
Estas protestas se producen en un contexto donde la presión política y sindical señala que el modelo privatizado beneficia más a los operadores que a los trabajadores y pacientes, evidenciando fisuras en la narrativa oficial de eficiencia de la colaboración público‑privada.
3. El caso Torrejón: prácticas para priorizar rentabilidad sobre salud.
El escándalo del Hospital Universitario de Torrejón, gestionado por Ribera Salud, ha destapado directrices internas del grupo para incrementar listas de espera, rechazar procesos no rentables y priorizar la rentabilidad económica, según audios publicados en 2025. Esto llevó al Gobierno central a exigir a la Comunidad de Madrid una investigación exhaustiva y a valorar la posible eliminación de la concesión.
Además, investigaciones paralelas han revelado reutilización de material sanitario de un solo uso en otros centros gestionados por Ribera, como Elche y el Vinalopó, lo que refuerza la sensación de un modelo obsesionado con reducir costes por encima de la seguridad del paciente.
Pese a ello, la Comunidad de Madrid insistió inicialmente en que no había incumplimientos, aunque posteriormente incrementó controles tras la presión mediática y social.
4. Derivaciones a la privada y confrontación política constante.
Las sesiones de control en la Asamblea de Madrid se han convertido en escenarios de confrontación por las derivaciones masivas a centros privados gestionados por Quirón. Este grupo ha sido descrito como pieza esencial del modelo sanitario madrileño, defendido con vehemencia por el Gobierno regional pese a las críticas por sobrecostes, problemas de cribados y presuntas irregularidades.
Mientras la oposición denuncia que el sistema desvía recursos públicos hacia intereses privados, la presidenta Isabel Díaz Ayuso responde con un discurso de confrontación en el que acusa a sus críticos de “autoritarismo” y de atacar a los profesionales sanitarios.
5. Facturas sin pagar y relaciones antiguas pero cada vez más cuestionadas.
Uno de los aspectos más llamativos es que la Comunidad de Madrid arrastra deudas con Quirón desde 2016, debido a procedimientos de liquidación lentos y falta de personal administrativo. Pese a ello, el Gobierno regional sigue defendiendo la transparencia del modelo y asegura que todos los pagos cumplen los filtros legales.
La situación se ha vuelto aún más delicada tras la investigación fiscal a la pareja de la presidenta Ayuso, vinculada indirectamente a uno de los grupos concesionarios, lo que ha obligado a la Comunidad a justificar públicamente su relación con Quirón, insistiendo en que estos acuerdos vienen de antes de su llegada al poder.
6. Un modelo en retroceso a nivel estatal, pero reforzado en Madrid.
Mientras el Gobierno central ha impulsado un anteproyecto de ley para limitar la privatización sanitaria, restringiendo los conciertos a situaciones excepcionales —un movimiento claramente dirigido a poner freno a modelos como los de Ribera y Quirón—, la Comunidad de Madrid continúa defendiendo su estructura de concesiones y derivaciones.
Así, Madrid queda como uno de los territorios donde el modelo privatizador sigue más arraigado, pese a las controversias y las investigaciones en curso.
Conclusión
La relación entre la Comunidad de Madrid y los grupos Quirón Salud y Ribera Salud está marcada por una dependencia creciente, enormes transferencias de fondos públicos, conflictos laborales, investigaciones por presuntas irregularidades y un debate político cada vez más polarizado.
Lejos de la supuesta eficiencia prometida por la privatización sanitaria, las últimas informaciones muestran un sistema donde la rentabilidad empresarial parece en demasiadas ocasiones prevalecer sobre la calidad asistencial, los derechos de los pacientes y la transparencia en la gestión pública.
Miguel Ángel Fernández García
Portavoz Plataforma Sanidad Pública Zona Norte


Además esas empresas son propiedad de fondos ( buitres) de inversión extranjeros, con lo cual son una sangria de capital para el pais.