Los días que quedan por vivir nos ocupan con ilusión y los ojos puestos en las baldosas, un requiebro extraño, sí, pero nada imposible para contorsionistas de la realidad en que nos estamos convirtiendo.
70.000 asesinados, 11.000 encarcelados sin juicio, 200.000 mutilados, 2 millones de desplazados en bucle, secuestrados. El 90% de las viviendas, hospitales, escuelas, industrias, mercados,… destruidos, sin luz, sin agua, con los tanques israelíes dentro de casa, este es el saldo para los palestinos, tras dos años de horror injustificable. 1200 asesinados y 250 rehenes, un nuevo robo de la tierra, un fiestón en el negocio de las armas, y un resort proyecto para Netanyahu y Trump and Brothers, así son las cuentas para el otro lado, el lado de los genocidas, de los asesinos.
No hay plan de paz en Gaza, porque nunca hubo guerra. Solo un marco de alto el fuego, una tregua tras el genocidio y el saqueo que sostiene vivo el miedo. ¿A dónde volver?, ¿Por cuánto tiempo?, ¿En qué condiciones? ¿Dónde dormiré segura?, ¿Qué agua beberé?, ¿A qué escuela irá mi hija?, y ¿Cuándo nos pongamos enfermos?, ¿De qué comeremos?, ¿Cuándo seré feliz en este territorio desolado, ocupado, secuestrado? ¿Habrá, alguna vez, un hogar para los palestinos? No hay plan de paz en Gaza, porque para Gaza ya tienen otros planes. Y la Unión Europea, China y el resto del mundo mirones, fisgones, vouyeurs todos, sátrapas, y siervos.
Gaza y el mundo, un negocio; las mujeres y sus mamas, negocio; los montes abrasados, negocio; los muertos en las residencias como las viviendas del Plan Vive, un negocio; lo del Ventorro, negocios seguro; la crisis climática, pura consecuencia o una invención, y un negocio también. Entre tanto lucro, continuamos acumulando víctimas, números, cifras, daños colaterales para unos, vida y sufrimiento incalculable para otros. Y en el Madrid de las cañas y la Libertad: ¡Váyanse a otro lado a abortar!, nos recomienda Isabelita.
Aún contusionados y contorsionados por el disparate, por los golpes, conviene la reacción, la indignación y echar mano al archivo, guardemos las evidencias, harán falta. Porque llegará un nuevo domingo plebiscitario en el que no deberían jugar las campañas, las soflamas, sus dineros y sus medios inmediatamente poderosos, sino la memoria, los hechos, la conciencia, y la honestidad, porque en este juego de avales, tu papeleta entra en la urna o se queda fuera, pero la urna y sus ajustes deciden como te la juegas.
Memoria, verdad y justicia es cosa mínima, que no cosa menor, para ir «palante».


No hay tregua por qué no es una guerra, es una MATANZA.
Una estrategia para colonizar, y ganar dinero con el negocio de las armas y la siguiente reconstruccion.
El capitalismo funciona así, lo llevamos viendo, no cambian el sistema de hundir, coaligarse a través de la deuda inacabable.