La desigualdad cotiza al alza en el Ibex 35

Desigualdad 1

¿Quién osa ganar 111 veces lo que gano yo, lo que ganas tú, lo que gana mi hija, mi hermana, mi amiga? Una noticia así al final de año debería provocar más de una intención.

En el Inditex de nuestro Amancio Ortega los directivos rompen con creces las estadísticas de la disparidad insultante, y la desigualdad hecha verbo alcanza la cifra de 364 a 1. 11,2 millones es el salario anual de Óscar García Maceiras, consejero delegado de Amancio, (364 veces el salario medio de una trabajadora de Zara). Superándole un pelín está la presidenta del Banco Santander con 13,8 millones de euros, y liderando la tabla Iberdrola, donde su CEO ha alcanzado los 14,2 milloncejos este 2025, -todos ellos con una subidas medias entre el 10 y el 13% anual-

Al tiempo, ha advertido Garamendi a Yolanda Díaz que para el nuevo año el salario mínimo no podrá subir por encima del 1,5%, aunque el IPC sea casi el doble. Gajes del oficio del jefe de una patronal que lucha, abnegadamente y obscenamente, por mantener la cota de desigualdad al alza.

Tal vez seamos todos andaluces y lo de contar no sea lo nuestro, como gusta de decir Feijóo, pero la verdad es que las cuentas no nos salen. ¿Qué más da el importe del salario si lo que importa es si llega para vivir?, y para vivir no llega, no cuadra, no salen.

Como no le salen las cuentas a las yanquis que confiaron en Trump, y a las que no confiaron tampoco. Y ya nos contarán las argentinas de Milei o las chilenas reingresadas al club del ultraderechismo. No les salen a los Gazatíes, ni a los ucranianos, ni a los ecuatorianos, ni a los salvadoreños… ni a los madrileños.

Las cuentas escasas de los pobres son simples y no salen, y las de ellos, las de Amancio, las de Botín, las de Sánchez Galán, o Torres Vila, o Entrecanales Domeq, o Trump…siempre crecen.

Según un reciente informe de Oxfan Intermón, de 111 a 1 van las apuestas medias en el mercado laboral de este país (los directivos de las principales empresas españolas ganan de media 111 veces más que un trabajador medio). Tal vez el problema esté en el mercado, el modelo, el esquema, asentado en la desigualdad creciente como premisa, amén del abuso como principio. Y tal vez vaya llegando el tiempo de darnos cuenta, si queremos llegar a tiempo.

Apuntar en la memoria lo pasado, para que lo que pasó no pase desapercibido. Para que el daño no vuelva o no nos pille desprevenidos, y, eso sí, agradecer lo lindo que siempre queda en la piel. Desde aquí brindamos por los sueños con los que se preparan los comienzos, y por un razonable, revolucionario y feliz año nuevo para todas las buenas gentes.