¿Qué transición?

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Podemos leer en el diccionario de María Moliner, en una de las acepciones, que hace de la misma, lo siguiente; “Proceso político por el cual España dejó atrás el régimen de Franco (1939-1975) para convertirse en un Estado democrático”. Lo que es más cierto es que pasamos del franquismo al neo-franquismo, porque de la noche a la mañana aparecieron con camisa blanca superpuesta sobre la camisa azul que continuaba siendo vieja.

Repasando literatura post-franquista podemos leer en un libro publicado en 1984 escrito por el ex-ministro de Interior, Rodolfo Martín Villa , al servicio del Estado, donde se relata con autoridad lo siguiente: “el aparato represor no se toca”.

Esto es lo que sucedió en cuanto a todo el Aparato Represor franquista, que llega hasta nuestros días a través de los poderes más importantes del Estado en forma de democracia y amparándose en la misma. Porque no “hubo depuración de responsabilidades en lo judicial como describió a una revista de la Fundación César Navarro, Carlos Giménez Villarejo, ex-fiscal anticorrupción a la pregunta de ¿Dónde están las raíces de lo que ocurre ? Respondió; “las raíces están en la Transición globalmente considerada. El control lo mantuvo el sector franquista llamado aperturista, con la contrapartida, además, de que el aparato represor no se tocó y en él estaba el Tribunal de Orden Público (TOP) y el Tribunal Supremo que ratificaba a ciegas las sentencias condenatorias del TOP, y remata diciendo; “El Tribunal Supremo está poniendo en juego la institución judicial y la estabilidad democrática”.

El TOP se funda el 2 de Diciembre de 1963 y su disolución se produce el 4 de Enero de 1977. Su misión fue la represión de conductas que eran consideradas “delitos políticos”, dado que cualquier grupo o partido político que no fuera franquista estaba prohibido y perseguido. Hasta su creación era competencia de la Jurisdicción Militar, quienes nos juzgaban por el delito de Rebelión Militar a todo español o española que luchara contra la Dictadura. La policía política nos detenía y nos interrogaba en el edificio que hoy usa la presidenta de la Comunidad de Madrid, y después éramos juzgados por miembros del Ejército de Tierra, por ese edificio hemos pasado cientos de miles de españoles y españolas que fuimos eran esperpénticos torturados en interminables interrogatorios, siempre en horas intempestivas, de noche o de madrugada.

Los juicios, realizados por los militares fascistas eran esperpénticos, nuestros defensores tenían que ser también militares y de abogacía no tenían ni el título.

Un ejemplo cercano en el tiempo fue el juicio de Baltasar Garzón, y Giménez Villarejo explica; “el proceso de Garzón fue un intento de rehabilitación del franquismo que algunos jueces y magistrados que son directos herederos de la ideología franquista. Es un hecho histórico que produce perplejidad y un retroceso en los valores democráticos”.

La ONU acaba de publicar, a tenor del juicio de Baltasar Garzón, que ese juicio es nulo y que a Garzón, el Estado, ha de rehabilitarle e indemnizarle.

La transición modélica a la que tanto las derechas como la socialdemocracia han magnificado, es una estafa para la mayoría del pueblo español, el ejemplo más palmario está en Rey corrupto que propulsó el franquismo, y que tanto las derechas como los socialdemócratas, hicieron la vista gorda y le protegieron y facilitaron sus tropelías, y algunos se autodefinían republicanos, de izquierda y juancarlistas.

En el área del poder económico, industrial y religioso continúa como siempre fue y en las mismas manos, Felipe González siendo presidente del gobierno, con mayoría, vendió a la empresa privada la mayoría de las Empresas estatales que tenía el franquismo, en una de ellas Felipe, cuando dejó de ser presidente del Gobierno, encontró un puesto en el Consejo de Administración, «cosas veredes amigo Sancho». La Iglesia no pierde su oportunidad, el presidente de la Conferencia Episcopal, acaba de pedir elecciones generales. La cabra tira al monte, sabemos muy bien su connivencia y apoyo al franquismo durante la larga noche de silencios y crucificados.

En un Estado aconfesional y democrático no se debiera permitir que continúen siendo lo que fueron con el franquismo, menos aún los ultracatólicos, en sus diversas organizaciones, cuando están atentando contra los derechos humanos en muchísimas facetas de la vida, porque la Iglesia continúa con sus grandes ingresos económicos, con un patrimonio desconocido, con sus inmatriculaciones propiciadas por Aznar y su falta absoluta de transparencia pública, siendo además, receptor de cuantiosos ingresos por parte del Estado español, es decir, de todo los contribuyentes sin excepción. Es su modus operandi desde Constantino el Grande.

La Transición española no es un modelo a copiar, salvo para los que continúan con la misma ideología fascista, que bajo la apariencia de demócratas están utilizando los mismos procedimientos que utilizaron sus antecesores. La mentira, el bulo, la xenofobia, la violencia verbal y física machista, el racismo y el estado dictatorial son sus principios, son de bronca obscena, agresores ideológicos y golpistas, es el fascismo. “El que pueda hacer que haga”

No cabe ser más reaccionarios, ignominiosos, falsos y corruptos, porque la corrupción la llevan en su ADN personal y político, gracias a la democracia , no radical , como debiera ser, hemos podido saber el nivel de corruptos y demagogos que son, porque con el mantra del franquismo ha sido imposible saber cuánto robaron al pueblo español durante cuatro décadas y con el crucifijo por delante y con la judicatura del momento como aliados, todo ha quedado tapado y bien tapado, es pavorosa la conjunción fascisto-religiosa.

En los años de democracia no hay un partido con más corrupción que el PP, los socialdemócratas no pueden ser el ejemplo de la izquierda. Los que defendemos el socialismo, sin capitalismo destructor de la vida del Planeta, sólo en una República Democrática, tenemos la izquierda los valores de la Ética, la Solidaridad, la Fraternidad y la plena justicia social, porque es lo que aprendemos desde que asumimos la conciencia de clase trabajadora.

Hay que hacer un gran esfuerzo, gigante, de unidad de acción democrática progresista y actuaciones sociales inmediatas o caeremos, de nuevo, en otra posible larga noche de silencios, crucifijos y represión de los derechos conquistados democráticamente.

Alfonso Romero

2 comentarios en “¿Qué transición?”

  1. Lo estamos viendo día ,a día, como los poderes fácticos siguen en la instituciones en los puestos claves jurídicos, medios de comunicación,económicos ,la curia, y nada cambia.
    Antes de aprobar la Constitución, fuí entrevistado,a la pregunta que opinaba sobre la constitución respondí que antes deberían consultar al pueblo, si preferían monarquía ,o República.

  2. Estoy completamente de acuerdo, hay que actuar ya a ver si nos entra
    en la cabeza que están dejando muestras de como vienen

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