Lo que está ocurriendo en Gaza es el mayor genocidio del siglo XXI, a pesar de que algunos se nieguen en reconocerlo. Los datos avalan esta afirmación, tanto en muertos, heridos o la hambruna que esta provocando el gobierno sionista de Benjamín Netanyahu.
Los muertos en la Franja de Gaza por fuego israelí desde que Israel comenzó su ofensiva en octubre de 2023 llegaron este sábado a 67.074, según los datos publicados por el Ministerio de Sanidad del enclave.
Los datos de Sanidad indican que ya son 169.430 los heridos registrados en estos dos años, y advierte de que hay aún víctimas entre los escombros que no han podido ser rescatadas.
Respecto a los cientos de muertos añadidos al recuento, indica que se han agregado después de que sus datos fueran «completados y aprobados por el comité judicial encargado del seguimiento de los informes y del expediente de personas desaparecidas».
Muchas de estas personas fallecieron cuando intentaban conseguir comida en las inmediaciones de centros de ayuda humanitaria de la controvertida Fundación Humanitaria para Gaza (GHF, en inglés) o de los escasos camiones de la ONU y otras organizaciones internacionales.
Así, 2.603 gazatíes han muerto cuando trataban de conseguir alimentos desde que a finales de mayo Israel implantara este nuevo sistema de reparto a través de la fundación estadounidense, según Sanidad.
Además, otros 19.094 resultado heridos intentando conseguir comida en ese tiempo.
Solo desde el pasado 22 de agosto, cuando un organismo internacional avalado por Naciones Unidas declaró oficialmente la existencia de una hambruna en la ciudad de Gaza y áreas aledañas, se han registrado 181 muertes, incluidos 39 niños.
El informe publicado por ese comité indicó que un total de 1,6 millones de gazatíes sufren hambre, entre ellos una tercera parte (más de 640.000) de manera crítica, al padecer de una privación extrema de alimentos, mientras que el resto de la población se encuentra en situación de «crisis alimentaria».
Israel no permite la entrada masiva de ayuda humanitaria de camiones de la ONU desde hace más de seis meses -alegando que el grupo islamista Hamás se beneficia de estos suministros-, e implementó un sistema de reparto de alimento a través de unos complejos militarizados, la mayoría en el sur del enclave, obligando a la población a desplazarse hasta ellos.
Frecuentemente, las tropas israelíes han abierto fuego cerca de estos puntos a fin de dispersar a las miles de personas que acudían en busca de algo de comida.
Al mismo tiempo, el Ministerio de Sanidad en Gaza aseguró, ya hace un mes, que el sistema sanitario del enclave está “dando sus últimos suspiros” ante la creciente destrucción de los hospitales y la escasez de recursos derivadas de la ofensiva de Israel contra el enclave.
“El sistema sanitario en Gaza está dando sus últimos suspiros… y todos los intentos de salvar lo que queda de él pueden fallar ante la sistemática destrucción de los hospitales y los servicios sanitarios”, dijo Sanidad.
“Quedan pocos días para que los hospitales dejen de funcionar debido al agotamiento de las reservas de combustible”, alertó Sanidad.
Israel limita el acceso de ayuda humanitaria a Gaza, que incluye bienes básicos como la comida, las medicinas o el combustible, utilizado por los hospitales para hacer funcionar los generadores que los proveen de electricidad.
“La crisis de escasez de combustible en los hospitales que siguen funcionando en la Franja de Gaza entra en una fase muy peligrosa”, advirtió el ministerio.
El último recuento de la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) cifraba en 17 de 36 los hospitales aún en funcionamiento de Gaza, todos ellos parcialmente.
Los hospitales de la Franja de Gaza trabajan en uno de los momentos más críticos de la ofensiva israelí, con cientos de heridos y decenas de cadáveres llegando a los centros en todo el enclave, a pesar de sufrir una grave escasez de medicamentos, algunos de ellos esenciales, así como de reservas de sangre.
Ante esta dramática situación, ante esta ignominia, no se puede decir otra cosa que paren el genocidio, y hacerlo en la calle y en las instituciones, tanto nacionales como internacionales, y, no frivolizar como hacen políticos de derecha y extrema derecha, como la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que deja a las claras su nula catadura moral ante esta tragedia.
Fuerza y coraje no faltan, porque la lucha continua….. Viva a Palestina.
Miguel Ángel Fernández García
Portavoz Plataforma Sanidad Pública Zona Norte


