Nuestra Constitución dice, en el Capítulo Segundo, Art. 16.3, lo siguiente; “Ninguna confesión tendrá carácter estatal”.
Este Artículo 16.3, como en los del Capítulo Tercero, que habla “De los principios rectores de la política social y económica” se incumplen casi en su totalidad. Si cada español y española, dedicara, sólo diez minutos, a la lectura de estos artículos, tendrían en su conocimiento la motivación suficiente para salir a la calle, incluidos los sindicatos obreros, y decir ¡¡Basta ya!!.
El uso, y el abuso, de la utilización de recursos públicos para el desarrollo de los oficios religiosos de la Iglesia Católica en España no se compadece con el Art. 16.3 de nuestra Constitución.
Con el texto del Articulado del Capítulo Tercero (Artículos del 39 al 53) el Estado debería ser tan eficiente, al menos, como lo es en el apoyo, de todo tipo, al hecho de la Semana Santa, y muchísimas cosas mas, en nuestro país.
Hemos podido ver por las pantallas de nuestros televisores cómo, un año mas, porque esto no es nuevo, un navío de la Armada Española, de acción rápida, el FUROR (P-46) atracaba en el puerto de Málaga y desembarcaban una Compañía de caballeros legionarios puestos a disposición de las autoridades eclesiásticas para procesionar al cristo crucificado. Más parecía un desfile de la Legión que un acto puramente religioso, a mi me parece, cuanto menos, antitético. ¿Porque, según nos han contado, no fueron precisamente legionarios quienes le crucificaron…?
Mis respetos a lo que la Iglesia haga con sus liturgias, pero me atengo al Texto Constitucional.
Este comentario crítico también se hace extensivo al acompañamiento que otras fuerzas armadas realizan en las múltiples procesiones que se realizan a lo largo y ancho del país durante toda la semana santa. Además hay que sumar las horas que las televisiones públicas, las que también pagamos entre todos, dedican durante toda la semana, de día, de noche y de madrugá, con el personal necesario y los equipos materiales imprescindibles.
Deberíamos saber, y tenemos derecho toda la ciudadanía, cual ha sido la suma del costo global del evento, y también de las televisiones públicas dirigidas por el PP en las comunidades en las que gobiernan, porque me parece un costo impropio de un Estado aconfesional.
Cuando Autonomías gobernadas por la derecha y extrema derecha, juntas, se vuelcan con todos sus medios audiovisuales y de todo tipo, ponderan y magnifican los actos religiosos católicos, promocionando la viejuna tradición franquista del riguroso luto, peineta y mantilla, no deja de ser un volver a un pasado de gran luto y silencio nacional oscurantista, nos traslada, a los que nacimos en los años treinta, a lo que vivimos y sufrimos durante cuarenta años de dictadura franquista.
Una Organización Política, que se autodenomina de izquierda, progresista y republicana, que tiene en sus manos el Gobierno del Estado, no debería incumplir la parte mas sensible y necesaria del Texto Constitucional de su Artículo Tercero que afecta a toda la clase trabajadora de España, porque ser socialdemócratas y defender y ejecutar lo escrito en ese Capítulo, no les invalida para continuar defendiendo la Libre Economía de Mercado (Capitalismo). ¡¡ Por Dios!!.
Para finalizar, y porque no está desligado del monoteísmo, expresar mi repulsa, rabia, impotencia y lágrimas, ver, cómo las religiones rusa y judía, se inclinan ante sus dioses omnipotentes, piadosos y protectores contra el mal, se arrodillan y les rezan solicitando su iluminación y perdón, teniendo tras sus espaldas miles de cadáveres ensangrentados de seres inocentes y desamparados, enterrados en multitud de fosas comunes, matándolos de hambre y de sed mientras rezan a unos Dioses que nunca les responderán ante los actos de genocidio y el exterminio que están llevando a cabo, porque los Dioses nunca responden a nada, aunque los masacrados, también sean sus hijos.
Por ello, los Fascismos, son el castigo de los Dioses, para los ateos, homosexuales, transexuales, migrantes y “razas inferiores”.
Alfonso Romero


Qué caro es un minuto de televisión para algunas cosas, para algunas informaciones, y qué barato, qué regalo, para otras. Segundos de telediario para asuntos que a todos nos afectan, y horas, días enteros, para retransmitir minuto a minuto los actos religiosos de una iglesia muy determinada. No conozco nada igual, no solo con otra confesión religiosa, casi que ni con el fútbol, y mira que se le aproxima.
Se incumple la Constitución y se vuelve a incumplir, como en la canción infantil «agáchate y vuélvete a agachar, que las agachaditas no saben contar».
«Los Dioses nunca responden a nada, aunque los masacrados, también sean sus hijos», un estupendo titular.
Gracias, Alfonso, por el esfuerzo de analizar críticamente, de recurrir a lo escrito, al cumplimiento de la Constitución, a la que tanto apeló Julio Anguita. Gracias por compartirlo.