No hay hogar en Gaza, ni en Madrid, ni en Sanse.

hoy es siempre todavia

Envueltos en mierda tratamos de respirar, así nos lo impone el instinto de supervivencia. Y la dignidad nos empuja para no hundirnos ni en la miseria, ni entre los miserables.

La vuelta de vacaciones, la Vuelta Ciclista a España y la vuelta de las integrantes de la La Flotilla nos preceden, en este genocida otoño, en este históricamente Revolucionario octubre.

Días en los que los despiadados pierden todos los escrúpulos, y otras gentes se cargan de verdad. La consciencia comienza a tomar tierra y la conciencia entra en corriente. Corriente en torrente por la humanidad embarcada en la flotilla, en cada puerto o ciudad de la Vuelta, frente a los antidisturbios en Madrid o en Milán, en las escuelas que no sucumben a la extorsión ni al desaliento, en las calles de medio mundo… y nos reconforta, ante la hemipléjica contorsión de psicópatas, bestias, idiotas y sus súbditos. Pero el genocidio sigue, y la violencia, y el recochineo, y el sufrimiento que tanto le gusta al sinvergüenza de Garamendi .

Mientras el Vaticano se lava las manos como Poncio Pilato, la católica Ayuso apoya y se apoya en Israel, o Lucía confunde a defensores de los derechos humanos con calaña radical o terroristas: no hay hogar en Gaza, ni en Madrid, ni en Sanse.

La desvergüenza hizo pódium en esta bola a la deriva, y los sinvergüenzas atracan los derechos y la vida, siembran desesperanza, desdibujan el porvenir como si fuera suyo, y te dejan sin casa en Gaza, en Madrid, en Sanse.

La historia es madre, pare, enseña, y lo que no atendemos siempre vuelve. La naturaleza muestra caminos, la historia está en ellos, y en ellos seguimos y nos quedamos haciendo historia, miserable, o generosa.

«Hoy es siempre todavía», dijo Machado el poeta, y lo que hacemos es, es lo que es, y para Mazón bien valen 229 muertes una buena comida en el Ventorro, como para Felipe González la cosa es simple: “si quieren paz que suelten a los rehenes de Hamas”. Mientras Ada Colau, la que fuera Alcaldesa de Barcelona, madre de hijos pequeños, secuestrada por el gobierno genocida de Israel, viajaba en la Global Sumud Flotilla, en un “hoy es siempre todavía” que cambia lo que es, por lo que queremos que sea. Y que haya hogar en Gaza, en Madrid, en Sanse.

El rojo del otoño se queda en la memoria. Movilización y Memoria. Membranza de los hechos, para ser justos y no tontos, para acertar alguna vez y no equivocarnos tanto. Recuerdos para no perdernos, ni ser llevados. Historia que fuimos y que somos: Miserable o Digna.

Movilización, Memoria y Vida porque como escribió un buen hombre y gran filósofo Silvio Rodríguez:

Debes amar,
La arcilla que va en tus manos,
Debes amar,
Su arena hasta la locura
Y si no,
No la emprendas
Que será en vano

Solo el amor

Alumbra lo que perdura
Sólo el amor

Convierte en milagro el barro

2 comentarios en “No hay hogar en Gaza, ni en Madrid, ni en Sanse.”

  1. Manuela Temporelli Montiel

    Gracias, Begoña, son tan necesarias las palabras!!! No confío en los hombres de gatillo fácil, pero menos confío en los portadores de buenas intenciones cuando tienen la responsabilidad de hacer y no hacen. Viva Palestina libre. Un beso

    1. Begoña González Chicote

      Muchísimas gracias Manuela, un honor recibir un comentario tuyo, una mujer que encadena palabras para desenredar embrollos, igual en prosa que en poesía. Gracias por estar ahí. Y viva Palestina Libre. Un abrazo inmenso.

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